Bueno, pues llegas a la entrada del lugar en cuestión.
Te encuentras con alrededor de 1000 personas (porque el lugar tiene capacidad para 2500)
Te da pánico no entrar porque ya te arreglaste y te hiciste a la idea de que por lo menos te tomas una copa.
A los 15 minutos entras sin problemas porque te colaste sin que el idiota del cadenero (que lleva años en varios antros de la ciudad haciéndose pasar por importante) se de cuenta.
Esperas a que entre tu amiga y compañía.
Entran sólo algunas personas y se arma la de Troya porque una no traía ID.
Deciden tu amiga y tú entrar y tomar algo, pides un martini en la barra y platicas con el barman... que por cierto es buena onda.
Entra mucha gente.
Das una vuelta y te encuentras a algunas personas... no amigos... sólo conocidos.
De vuelta en la barra, no sabes si pedir una cuba o un whisky... piensas en la cruda y pides un whisky... aunque sea mucho más caro.
Acompañas a tu amiga al baño.
De regreso en la barra.
Escuchas una canción que te recuerda a cierta persona.
Escuchas otra canción de ardidos que te recuerda a la misma persona.
Cantas dicha canción hasta quedarte sin aire.
Pides otro whisky.
Prendes el quincuagésimo cigarro del día.
Buscas a la amiga de tu amiga entre la gente... no la encuentras y regresas a la barra.
Encuentras a la amiga en cuestión.
Acompañas a tu primera amiga al baño... de nuevo.
No hay papel.
Gritas por papel para ayudarla... te pasan el papel y todo sigue bien.
Ves el reloj... falta mucho para tu hora de llegada.
Regresas a la mesa... le das un tiro al cigarro de... cualquier persona que se encuentre cerca.
Tu amiga te pide acompañarla a dar una vuelta por el lugar... que está más atascado que nunca.
Te empuja un wey... tú te enojas y le gritas que es un pendejo.
El pendejo te sigue para pedirte disculpa y le gritas que te deje en paz.
El pendejo se aleja de ti con mala cara.
Regresas a la mesa... repleta de gente que no conoces.
Escribes un mensaje patético y lo envías.
Decides que aunque es temprano es hora de largarte... demasiada gente y te sientes tan solo.
Sales con paso firme empujando a los borrachos... el cadenero no te quiere dejar salir... también lo empujas y le gritas que no te esté chingando.
Sales a la calle y tomas un taxi "seguro".
Rezas, aunque no eres religioso, que no te secuestren en el camino... vas viendo que te llevan por donde indicaste y respiras tranquilo.
LLegas a tu casa, sano y salvo, pagas el dineral que te costó el taxi, te pones la pijama y entras a escribir en tu blog.
Escribes la crónica de tu patética noche.
Te das cuenta, que lo único que quieres es a ÉL, lo extrañas y no te quitas de la cabeza que de haber estado presente la hubieras pasado fenomenal.
TE AMO